Cuando la imprudencia vence a la gloria
11 de diciembre de 2004
José Luis Cuciuffo nació el viernes 1 de febrero de 1961 en la ciudad de Córdoba. Su carrera en el fútbol lo llevó desde Chaco For Ever hasta la gloria máxima con la Selección Argentina, consagrándose campeón del mundo en el Mundial de México 1986. Era un defensor polifuncional, reconocido por su entrega y por su carismática personalidad fuera de la cancha. Sin embargo, el sábado 11 de diciembre de 2004, con apenas 43 años, su vida terminó abruptamente en un hecho vial absurdo, marcado por la fatalidad y la imprudencia.
Aquella jornada lo encontró en Bahía San Blas, a unos 80 kilómetros de Carmen de Patagones, en la provincia de Buenos Aires. La caza era una de sus pasiones y ese día había viajado junto a su amigo, un mecánico de Córdoba, Oscar Alberto Beltramo al campo "El Lucero" para una jornada de caza. Durante el trayecto, conducía una Chevrolet Blazer por un terreno rural, en dirección al coto de caza. La escopeta que llevaban, una carabina calibre 22, estaba apoyada en el piso entre los dos asientos delanteros, con el cañón apuntando hacia arriba. Nadie imaginó lo que ocurriría minutos después.
La camioneta pisó una madriguera de vizcacha y el movimiento brusco hizo que el arma perdiera estabilidad. Fue un instante, un breve segundo en el que todo cambió para siempre. La carabina se cayó, se disparó y la bala impactó en el abdomen de Cuciuffo, destruyendo su hígado y alojándose en la aorta. El impacto lo dejó gravemente herido, perdiendo gran cantidad de sangre de inmediato. En un intento desesperado por salvar su vida, Beltramo lo trasladó a la sala de primeros auxilios de Bahía San Blas, donde intentaron estabilizarlo, pero la hemorragia era demasiado severa.
Las crónicas de la época relatan que los médicos hicieron lo posible por compensarlo ante la pérdida de sangre. Sin embargo, la gravedad de la lesión requería una intervención urgente en un hospital de mayor complejidad. Por ello, fue derivado en ambulancia al Hospital Pedro Ecay, en Carmen de Patagones, ubicado a aproximadamente 100 kilómetros del lugar del hecho. Pero su cuerpo no resistió. En algún punto del trayecto, José Luis Cuciuffo falleció siendo el primero de los campeones de la Copa del Mundo de Argentina, incluidos los de 1978 y 1986, en trascender.

Mientras tanto, Beltramo quedó preventivamente detenido en la comisaría Carmen de Patagones a disposición del juez de Instrucción de Bahía Blanca, Eduardo Quiróz. La causa fue caratulada como "homicidio culposo", hasta tanto las pericias determinen si era posible o no que un arma de este tipo se disparara de la manera descrita y lo desvincularon del caso.
La noticia conmocionó al mundo del fútbol. Sus compañeros de la Selección, entrenadores y amigos no podían creer lo ocurrido. Héctor Enrique lo recordó como "un maestro como persona", mientras que el Tata Brown, con quien compartió la gesta de 1986, destacaba su carisma y su alegría permanente. Su sentido del humor era legendario, tanto que la revista Humor había convertido su apellido en parte de un chiste recurrente. Pero aquel hombre de risa fácil y espíritu combativo ya no estaba. Su muerte dejó un vacío inmenso en quienes lo conocieron y lo admiraron.
El desenlace fatal de Cuciuffo pudo evitarse. La negligencia de transportar un arma cargada de manera insegura dentro de un vehículo en movimiento fue el error clave en esta tragedia. Una carabina sin seguro, mal posicionada y con el cañón pudiendo apuntar hacia los ocupantes del vehículo es un riesgo latente, que en este caso terminó de la peor manera. La precaución más básica al manipular armas de fuego dicta que siempre deben transportarse descargadas, con el seguro activado y en una funda que evite movimientos accidentales. Pero ninguna de estas medidas fue tomada aquel 11 de diciembre. Y así, por una combinación de descuidos y un fatídico movimiento del vehículo, José Luis Cuciuffo perdió la vida. Una vida que había conocido la gloria, pero que terminó en el más absurdo de los descuidos.
