Vive rápido, muere... en la ruta

30 de septiembre de 1955

Nacido el 8 de febrero de 1931, tenía la Frase, vive rápido muere joven y deja un cadáver atractivo, la cual cumplio al pie de la letra un 30 de septiembre de 1955, manejando el "Pequeño Bastardo" un Porsche deportivo que años más tarde siguió causando tragedias. Sólo tenía 24 años cuando ocurrió el hecho vial y estaba en la cumbre de su carrera con tres películas, dos nominaciones a los Oscar, dos nominaciones a los BAFTA y un Globo de Oro.

El 17 de septiembre de 1955, James Dean participó en un anuncio publicitario en el que advertía a los jóvenes sobre la importancia de conducir con prudencia. En ese spot, pudo haber un acto premonitorio, ya que debía decir "conduce con cuidado, porque la vida que salves puede ser la tuya", sin embargo la frase final del spot fue "conduce con cuidado, porque la vida que salves puede ser la mía".

A mediados de septiembre de 1955, Competition Motors recibió cinco nuevos Porsche 550 Spyder que se ofrecían únicamente a corredores "privados". Von Neumann sólo aceptó vender el nuevo 550 Spyder a Dean con la condición de que Rolf Wütherich lo acompañara a las carreras como su mecánico. Bajo estas condiciones, James Dean vendió su Porsche 356 Super Speedster, el primer modelo producido por la marca alemana, y adquirió un exclusivo Porsche 550 Spyder, conocido como "Little Bastard" ("Pequeño Bastardo") el 21 de septiembre. El apodo se lo dio Bill Hickman, su amigo y compañero de trabajo, debido al agresivo comportamiento del vehículo, que contaba con un motor bóxer de 1.5 litros que desarrollaba 110 caballos de potencia y pesaba apenas 550 kilos. Dean solicitó a su amigo George Barris que le fabricara asientos nuevos y le pintara el número 130 en la carrocería. Días después, se preparaba para participar en una carrera en Salinas, California, que se llevaría a cabo el 1 y 2 de octubre de 1955.

El 23 de septiembre de 1955, el actor británico Alec Guinness, conocido por su papel como Obi-Wan Kenobi en la saga de Star Wars, le advirtió a Dean en el restaurante Villa Capri de Hollywood: "Si te subes a ese auto, te encontrarán muerto en una semana". Siete días después, James Dean ocurría la tragedia. La noche del 29 de septiembre, tenía un presentimiento de que algo podría sucederle y dejó a su gato al cuidado de Elizabeth Taylor.

El viernes 30 de septiembre de 1955 por la mañana, Dean enganchó el Porsche en su ranchera para llevarlo a Competition Motors para una puesta a punto. Allí, su mecánico Rolf Wütherich trabajó durante tres horas afinando el motor y colocando un cinturón de seguridad en el asiento del conductor. En el taller se reunió con su amigo y especialista de cine, Bill Hickman, acompañado por el fotógrafo profesional Sanford Roth, que estaba planeando un reportaje fotográfico de Dean en las carreras para la revista Collier's. El grupo tomó café y donas en el Hollywood Ranch Market en Vine Street frente a Competition Motors (no el legendario Farmer's Market en Fairfax y 3rd Ave., como a veces se informa) antes de partir alrededor de la 13:15.

Al principio, Dean planeaba remolcar el auto con su Ford Country Squire de 1955, conducido por Bill Hickman acompañado Sanford Roth, pero finalmente decidió conducirlo para probarlo antes de la carrera, debido a que el Porsche era un vehículo recién ensamblado y aún no estaba completamente optimizado. Debido a esto James conduciría para sentirlo y Rolf Wütherich lo acompañaría para ir viendo que se le podría hacer para la puesta a punto final antes de la carrera.

Hicieron una primera parada en la estación Mobil en Ventura Blvd., en Beverly Glen Blvd. en Sherman Oaks donde se tomó la fotografía de James Dean de pie junto al "Pequeño Bastardo". Se fueron alrededor de las 14:00 en dirección norte por CA Rt. 99 y luego por 'Grapevine' hacia Bakersfield.  

Ultima foto sacada 4 horas antes del hecho
Ultima foto sacada 4 horas antes del hecho

Durante el trayecto, a las 15:30 horas, fue multado por exceso de velocidad, por un agente de la Patrulla de Carreteras de California, OV Hunter, en la estación Mettler en Wheeler Ridge, justo al sur de Bakersfield, por conducir a 105 km/h en una zona limitada a 90 km/h. Hickman, que iba detrás de ellos en el Ford con el remolque, también recibió una multa por conducir a 32,2 km/h por encima del límite, ya que el límite de velocidad para todos los vehículos que arrastran un remolque era de 72,4 km/h (45 mph). Después de recibir las multas por exceso de velocidad, Dean y Hickman giraron a la izquierda en la Ruta 166/33 para evitar pasar por el distrito del centro de Bakersfield, que tiene una velocidad máxima de 40,23 km/h (25 mph). La ruta 166/33 era un atajo conocido para todos los conductores de autos deportivos que iban a Salinas, llamada "la ruta de los corredores", que los llevaba directamente a Blackwells Corner en la Ruta 46 de California. Aún así, hizo una parada en Blackwells Corner para comprar una Coca-Cola y una manzana, donde se encontró con sus compañeros corredores Lance Reventlow y Bruce Kessler , quienes también se dirigían a las carreras de ruta de Salinas en el Mercedes-Benz 300 SL Coupe de Reventlow. Cuando Reventlow y Kessler se iban, todos acordaron reunirse para cenar en Paso Robles.

Aproximadamente a las 17:15, Dean y Hickman salieron de Blackwells Corner conduciendo hacia el oeste por la Ruta 46 hacia Paso Robles, aproximadamente a 97 km de distancia. Dean aceleró en el Porsche y dejó la camioneta Ford muy atrás. Más adelante en la Ruta 46, el Porsche coronó Polonio Pass y se dirigió por la larga Antelope Grade pasando autos a lo largo del camino hacia el piso de la intersección en la Ruta 46 y 41. Dean vio un cupé Ford Custom 1950 blanco y negro que se aproximaba en dirección este por la Ruta 46 (actual ruta 466) hacia el cruce.

A las 17:45, en el cruce de las rutas 41 y 46, cerca de Cholame, California, el Ford Tudor 1950 conducido por Donald Turnupseed giró frente al Porsche para tomar la bifurcación a la izquierda hacia la Ruta 41. Turnupseed luego dudó mientras "apretaba" los frenos justo cuando el Ford cruzaba la línea central. Dean no pudo evitar el impacto y chocó casi frontalmente con el Ford a una velocidad elevada. El Spyder voló en el aire y aterrizó de nuevo sobre sus ruedas en un barranco, al noroeste del cruce. La gran velocidad del impacto hizo que el Ford, mucho más pesado, se deslizara 11,9 metros por la ruta 46 en el carril en dirección oeste.

Fotografías presentadas en el juicio
Fotografías presentadas en el juicio

Donald Turnupseed, el conductor del Ford, solo sufrió heridas menores en la nariz y el hombro. Por su parte, ambos pasajeros del Pequeño Bastardo salieron expulsados para adelante. El mecánico Rolf Wütherich, que viajaba como copiloto, salió despedido del auto, sufriendo fracturas en el fémur, la cadera y la mandíbula. El conductor, James Dean, salió despedido, impactó contra el parabrisas del Ford y rebotó al interior del Porsche, en el asiento del copiloto, sufriendo fracturas graves en el cuello y los brazos. James Dean había sido sacado de la cabina destrozada del Spyder después de que su pie izquierdo fuera aplastado entre el embrague y el pedal del freno.

Según el testimonio de Bill Hickman, quien llegó al lugar minutos después, Dean murió en sus brazos, pero fue declarado muerto camino al Paso Robles War Memorial Hospital, a 45 km de distancia. En cambio Wütherich fue llevado a un hospital de Los Ángeles para una cirugía inmediata. La cadera izquierda de Wütherich estaba tan gravemente desgarrada que requirió más cirugía durante los siguientes seis meses.

El sábado 8 de octubre de 1955, James Dean fue enterrado en el Park Cemetery de Fairmount, Indiana. En 1977 se inauguró un memorial en su honor cerca del lugar del hecho vial, en Cholame, y a lo largo de los años, varios puntos de su último recorrido se han convertido en lugares de interés turístico, como la estación de servicio de Blackwells Corner, donde hizo su última parada.


Nunca se determinó oficialmente la culpa en el hecho vial, aunque el procedimiento de conducción indicaría que Turnupseed fue responsable al girar a la izquierda frente a Dean. Se estima que Dean viajaba a una velocidad moderada de entre 90 y 96 km/h en una carretera con el sol en contra. Turnupseed mantuvo un perfil bajo tras el hecho vial, evitando entrevistas y dirigiendo una exitosa empresa contratista hasta su fallecimiento en 1995 a causa de un cáncer de pulmón.

El mecánico Rolf Wütherich, a pesar de sobrevivir al hecho vial, falleció 26 años después en otro hecho vial en Alemania, el 22 de julio de 1981, cuando conduciendo ebrio pierde el control de su Honda Civic y se estrelló contra la pared de una residencia en Kupferzell. Al igual que James Dean, Wütherich tuvo que ser sacado del lugar del hecho y fue declarado muerto en el lugar. Tenía 53 años.

El hecho vial de James Dean ofrece múltiples enseñanzas sobre la seguridad vial y los riesgos asociados a la conducción. Analizar lo sucedido permite reflexionar sobre factores clave que pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte en la vía pública.La ausencia del cinturón de seguridad reduce drásticamente las probabilidades de supervivencia en un hecho vial. Las estadísticas muestran que, de cada dos personas que sufren un hecho vial sin llevarlo puesto, una de ellas pierde la vida. En el caso de James Dean, su acompañante tuvo la fortuna de estar en el lado de la estadística que permite seguir con vida, mientras que él cayó en el otro 50%, con un desenlace fatal.Resulta irónico que James Dean haya instalado el cinturón de seguridad en su auto pocas horas antes del incidente, con la intención de usarlo en la carrera. Sin embargo, al momento de probar el vehículo, no consideró necesario ponérselo. Este error de percepción del riesgo es algo que Nils Bohlin tuvo en cuenta al diseñar el cinturón de seguridad de tres puntos. Bohlin observó que, en la industria aeronáutica, ningún piloto dudaba en utilizar su cinturón, mientras que en los automóviles la realidad era muy diferente: la mayoría de los conductores simplemente no se lo colocaban.Otro factor crítico relacionado con hechos fatales es la velocidad. Aunque en comparación con los estándares actuales la velocidad a la que viajaba James Dean podría no parecer excesiva, para los vehículos de la época representaba un riesgo significativo. La experiencia del conductor no es suficiente para contrarrestar los efectos de la velocidad elevada, ya que esta reduce el tiempo de reacción y aumenta la gravedad de cualquier choque.A esto se suma el error de utilizar la vía pública como un escenario de pruebas para el auto de carreras o para las propias habilidades de conducción. Los vehículos de alto rendimiento requieren un manejo especializado y no están diseñados para circular a altas velocidades en entornos urbanos o rutas compartidas.Es importante también considerar la actitud de James Dean frente al riesgo. A pesar de haber recibido advertencias y tener un presentimiento sobre el peligro de su estilo de conducción, no tomó las medidas necesarias para evitar la tragedia. Delegar el cuidado de su gato fue una acción menor en comparación con decisiones realmente preventivas, como haberse colocado el cinturón de seguridad o haber reducido la velocidad al notar la presencia del otro vehículo.Por último, este caso demuestra la importancia de anticipar las acciones de otros conductores. No se puede asumir que los demás reaccionarán de la manera "correcta" o como uno espera. La indecisión de Donald Turnupseed al girar es un claro ejemplo de por qué es fundamental conducir con margen de seguridad, considerando siempre la posibilidad de errores ajenos.

La muerte de James Dean marcó el inicio de una serie de trágicos incidentes relacionados con su Porsche Spyder 550, conocido como "Pequeño Bastardo". Luego del fatal hecho vial, George Barris adquirió los restos del auto por 2.500 dólares. Sin embargo, al momento de bajarlo de la grúa, las cuerdas que lo sostenían se rompieron por razones desconocidas, haciendo que el vehículo cayera y causara fracturas en ambas piernas de un mecánico presente.

Buscando sacar provecho económico, Barris desarmó el auto y vendió el motor y partes de la transmisión a los corredores Troy McHenry y William Eschrid. Durante una carrera, McHenry perdió el control de su vehículo y se estrelló contra un árbol, perdiendo la vida en el acto. Por su parte, Eschrid volcó en una curva, aunque sobrevivió al incidente.

Otras piezas del auto también fueron adquiridas por aficionados a las carreras. Dos ruedas vendidas a un entusiasta explotaron simultáneamente mientras conducía, lo que provocó un accidente que lo dejó en coma durante varios días. Además, dos ladrones intentaron robar algunas partes del vehículo, pero uno de ellos sufrió un corte profundo en el brazo al intentar retirar el volante, mientras que su cómplice se accidentó al intentar llevarse un asiento.

Ante la seguidilla de desafortunados eventos, Barris decidió dejar de lucrar con los restos del vehículo y los donó para exposiciones de seguridad vial. Sin embargo, la mala fortuna continuó: el primer lugar que recibiría la exposición sufrió un incendio, aunque el Porsche logró salir ileso. En otra muestra, los restos del auto cayeron sobre un estudiante, provocándole una fractura de cadera.

Finalmente, ante la creciente fama de la supuesta "maldición" del auto, se decidió devolver lo que quedaba del vehículo a Barris. En el traslado, el camión que transportaba los restos chocó contra un coche en la ruta, haciendo que el bastidor del Porsche cayera sobre el conductor del otro vehículo, con consecuencias fatales.

Así concluyó la cadena de tragedias asociadas a "Pequeño Bastardo", el auto que llevó a James Dean a la eternidad y que, años después, seguiría dejando su huella en la historia del automovilismo.


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