Primera víctima atropellada

17 de agosto de 1896

Bridget Driscoll fue la primera persona que murió atropellada por un vehículo en la acera. El conductor era Arthur Edsell, llevaba conduciendo solamente tres semanas, conducía próximo a los 7 km/h y el veredicto del jurado fue de "muerte accidental" sin ningún procesamiento legal en contra del conductor ni contra la compañía dueño del vehículo.

Placa conmemorativa del 100° Aniversario
Placa conmemorativa del 100° Aniversario

Bridget Driscoll,de Croydon, de Surrey, de 44 años de edad y madre de dos hijos y participante de las festividades de la liga católica del barrio. En una de esas festividades, se había convocado una exhibición de automóviles, que eran novedad en ese momento, en el Dolphin Terrace, un área en la parte posterior del Crystal Palace, sureste de Londres. Bridget Driscoll, llevaba a su hija May (de 16 años) y a una amiga de su hija a participar de la misma y cuando se encontraba en el Crystal Palace, oyeron gritar «¡apártense!». May y su compañera reaccionaron instantáneamente y lograron correrse, sin embargo Bridget Driscoll, quedó paralizada (quizás por la fascinación del coche) mientras el vehículo se acercaba a gran velocidad muriendo arrollada en el acto.

Arthur James Edsell, era un reciente amante de la conducción, llevaba conduciendo tres semanas, no tenía licencia, y no había sido instruido en cuanto a que lado de la carretera debía ocupar. Era un joven que ofrecía paseos en un coche Roger-Benz para mostrar el nuevo invento y, según algunos testigos, estaba tratando de impresionar a su joven pasajera, Ellen Standing. El conductor pierde el control y comienza a hacer zig-zag mientras toca la bocina y grita para advertir.

La velocidad fue calificada de tremenda incluso un testigo declaró "Iba demasiado deprisa, como una máquina de fuego, tan rápido como el mejor de los caballos de carreras". Las autoridades investigaron el vehículo, concluyendo que era incapaz de pasar de los 6,43km/h debido a su correa de poca velocidad. Después de una investigación de seis horas, un jurado popular tuvo que hacerse cargo del caso. Declarando al suceso como "muerte accidental" y, por lo tanto, no condenó a ninguna pena al conductor.

En aquella época, en Londres, los vehículos de gasolina tenían estrictas leyes de seguridad a las que se tenían que acoger, las cuales fueron realmente diseñadas para las locomotoras de vapor que llegaban a pesar hasta 12 toneladas. Ejemplo de esto es que todos los coches de este tipo debían ir conducidos por tres personas: un encargado de mantener el motor, el conductor y un hombre que debía caminar unos 50 metros por delante agitando una bandera roja. Algunas de estas medidas habían sido aliviadas meses antes y otras cómo los límites de velocidad de 3,2 km/h en ciudades y 6,4 km/h en el resto del país, se mantuvieron.

Si analizamos el hecho vial con los conceptos actuales, vemos que no fue un accidente, ya que pudo ser evitable si la persona hubiera tenido mayor capacitación a la hora ponerse delante del volante. Este concepto de subestimar la capacitación del conductor sigue hasta nuestros días. La licencia de conducir no es un mero requisito burocrático, sino que es una certificación de la capacidad que tiene la persona, de conducir seguro para él y para los demás. En el caso del Señor Edsell, que no sabía ni sobre qué lado de la carretera debía ir, esto se vuelve evidente.

Para seguir aprendiendo de este hecho vial, podemos ver que el hecho de generar avisos sonoros como tocar la bocina o avisar con gritos ponen la acción evasiva en otra persona que no es el propio conductor. Esto hace que los tiempos de percepción y reacción aumenten considerablemente, ya que primero lo percibe el conductor, luego reacciona tocando la bocina o haciendo la señal sonora que crea correspondiente para que lo perciba la otra persona y que luego reaccione para evitar el hecho. Como vimos, toda esta cadena de percepción y reacción puede no ser lo suficientemente rápida ni circulando a 7 km/h. Por lo tanto debemos ser conscientes que el principal actor para evitar un hecho vial es el conductor del vehículo (y no otra persona), por lo tanto le cabe la responsabilidad que se merece.

Otro tema de interés, es el concepto de exceso de velocidad. Como podemos notar gracioso en este hecho, la velocidad es muy baja para nuestros días, sin embargo en su momento ocasionó una pérdida de control del vehículo (ya que zigzagueaba) y desencadenó una muerte. Hoy conducimos doce veces más rápido en las ciudad y veinte veces más rápido en ruta. El avance tecnológico a permitido este aumento y seguramente con el sistema ADA permitiría aumentar más aún. A pesar de esto, este anécdota nos permite recordar que no se necesitan grandes velocidades para que el hecho vial sea fatal.

Debido a este primer hecho vial, se instauró en 1897 el día mundial del peatón. La efeméride tiene como fin concientizar sobre los derechos del peatón, como también recalcar la importancia que revisten todas las leyes viales en relación a la vida de éste.

Algunas recomendaciones básicas a tener en cuenta para los peatones:

  • Que los peatones circulen siempre por la vereda, alejados del cordón.
  • Evitar el uso de dispositivos electrónicos que producen distracciones.
  • Cruzar siempre por las sendas peatonales y mirar en ambas direcciones antes de cruzar.
  • Si va acompañado por niños, personas mayores o con discapacidad, se recomienda circular tomados de la mano, estar atentos a las situaciones del entorno, como evitar salir de los hogares cuando haya fuerte lluvia, viento o baja visibilidad.
  • Si practica alguna actividad física, como correr o caminar utilizar ropa clara y elementos retrorreflectivos.

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