El cantor de la Patagonia que se apagó en la ruta

28 de septiembre 2011

Hugo Jorge Giménez Agüero nació el 25 de agosto de 1944, un viernes, en la ciudad de Balcarce, provincia de Buenos Aires. Con el tiempo, se convirtió en uno de los máximos exponentes del folklore patagónico, ganándose el cariñoso apodo de "El Cantor de la Patagonia". A lo largo de su carrera, grabó más de veinte discos y dejó un legado imborrable con temas como "Malambo blanco", "El tehuelche saco largo" y "Aoniken Chalten". Sin embargo, su vida llegó a un trágico final el miércoles 28 de septiembre de 2011, en un hecho vial que conmocionó a la Argentina. Irónicamente, aquella noche, Hugo se dirigía a Bahía Blanca para continuar compartiendo su música, algo que había hecho durante décadas.

El martes 27 de septiembre, Hugo había actuado en El Calafate, Santa Cruz, como parte de una gira que lo llevaría a varias localidades de la Patagonia. Luego de pasar por Piedra Buena, su siguiente destino era La Plata, donde tenía programado un recital para estudiantes santacruceños. Sin embargo, antes de llegar allí, debía hacer una escala en Bahía Blanca. Aquella tarde, Hugo revisó su camioneta Cherry Tiggo, patente JTR 110, y emprendió el viaje con la misma pasión que lo caracterizaba. Lo que no sabía es que esa sería su última travesía.

Aproximadamente a las 22:00 horas del miércoles 28 de septiembre, Hugo circulaba por la Ruta Nacional 3, a la altura del kilómetro 710, cerca de Bahía Blanca. Según testimonios recogidos en el lugar, intentó sobrepasar a un camión que avanzaba lentamente por el carril derecho. Sin embargo, en ese momento, no advirtió la proximidad de una pick-up Chevrolet S10 de doble cabina y color gris, que circulaba en sentido contrario. Al mando de este vehículo se encontraba Hernán Popko, un joven de 33 años oriundo de Chapalcó. El impacto frontal fue devastador.

La camioneta de Hugo salió despedida hacia la banquina y, en cuestión de segundos, se incendió. Las llamas consumieron el vehículo por completo, convirtiéndolo en una trampa mortal. Hugo Giménez Agüero, de 67 años, falleció en el acto a causa de las quemaduras. Su cuerpo quedó tan carbonizado que recién en la mañana del jueves 29 de septiembre pudo ser identificado por las autoridades. Mientras tanto, Hernán Popko, el conductor de la Chevrolet, resultó con heridas de consideración y fue trasladado de inmediato al Hospital Municipal de Agudos Doctor Leónidas Lucero, donde su estado fue calificado como estable.

El hecho vial provocó el corte total de la Ruta Nacional 3 durante tres horas. Personal de la comisaría de Médanos, bomberos voluntarios de General Daniel Cerri, Defensa Civil de Bahía Blanca y la Policía Científica trabajaron en el lugar para controlar el incendio, rescatar los vehículos siniestrados y realizar las pericias correspondientes. Testigos del hecho relataron la escena conmocionados, destacando la violencia del impacto y la rapidez con que las llamas consumieron la camioneta de Hugo.

Hugo Giménez Agüero dejó un legado imborrable en la cultura argentina. Radicado en Rawson, Chubut, desde hacía varios años, había dedicado su vida a difundir la música y las tradiciones de la Patagonia. Sus más de veinte discos y sus innumerables presentaciones en escenarios de todo el país lo convirtieron en un ícono del folklore. Además de su carrera artística, Hugo era conocido por su humildad y su compromiso con las causas sociales. Su muerte no solo enlutó a su familia y amigos, sino también a toda una región que lo consideraba su voz.


Reflexionando sobre este hecho vial, es inevitable preguntarse qué pudo haberse hecho diferente. Hugo intentó sobrepasar a un camión en una maniobra arriesgada, sin tener la visibilidad suficiente para asegurarse de que el carril contrario estuviera libre. Este error, común en las rutas argentinas, suele tener consecuencias fatales. La falta de precaución al adelantar, sumada a la velocidad y las condiciones de la ruta, fueron factores determinantes en este trágico desenlace. Hernán Popko, por su parte, no tuvo tiempo de reaccionar ante la maniobra de Hugo, lo que demuestra lo impredecible que puede ser el tránsito en rutas de alta velocidad.

Este hecho vial no solo nos recuerda la fragilidad de la vida, sino también la importancia de respetar las normas de tránsito y conducir con precaución. Hugo Giménez Agüero partió físicamente, pero su música y su legado seguirán vivos en cada rincón de la Patagonia y en el corazón de quienes lo admiraron. Su muerte es una llamada de atención sobre la inseguridad vial que, tristemente, sigue cobrando vidas en nuestras rutas.

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