La Tragedia de la Av. Brasil

21 de abril de 2013

El 21 de abril de 2013, hubo una fiesta en una casa del barrio "Golf" de la localidad de Tandil, Provincia de Buenos Aires. Josefina Olensen, estudiante del Colegio San Ignacio e hija del pastor de la Iglesia Danesa de Tandil, Martín Olesen, llamó a un remís luego de la fiesta, pero el chofer le dijo que no conocía la zona. Entonces aceptó ir en un Chevrolet Vectra con otros jóvenes conocidos por ella como Juan Ignacio Otero, de 17 años al igual que ella, Lara Ana Paula Ortija, de 16, y Tomás Puente Perrota, de 15 años (hay otra menor no identificada de 17 años). El conductor, Mateo Leunda, también de 17 años, se encontraba alcoholizado y era piloto de Promocional y TC 2000 del Atlántico, que anteriormente militó varias temporadas en el karting zonal.

El conductor, empezó a manejar de manera peligrosa y a gran velocidad, mientras que los demás chicos le solicitaban que aminorara la velocidad que se querían bajar del auto. El evento se resolvió en la curva de la calle Brasil al 400 cuando cambia avenida Fleming, en el centro de Tandil, perdió el control, se despistó, chocó contra el cantero central, dio varios tumbos y detuvo su descontrolada carrera tras embestir carteles publicitarios y un poste de alumbrado. En los tumbos, Josefina Olsen salió despedida del auto y murió al golpearse contra el pavimento. El resto de los ocupantes sufrieron heridas graves, fueron asistidos en el Hospital Central y luego fueron derivados a distintos centros médicos de la zona.

Tras el accidente tomó intervención la comisaría primera de Tandil donde se instruyeron actuaciones por "homicidio culposo y lesiones graves culposas". Al año del hecho, el joven piloto fue beneficiado con la suspensión del juicio mediante probation y con habilitación para conducir. Pero a fines del 2014 llegó la resolución final. Mediante un juicio abreviado la Justicia sentenció a Mateo Leunda a la pena de dos años de prisión de ejecución condicional e inhabilitación especial para conducir todo tipo de vehículos automotores por el plazo de 8 años. Para marzo de 2023, Leunda retornó a los circuitos automovilísticos, compitiendo en la Monomarca Fiat del Atlántico. Este retorno ocurrió justo antes de cumplirse una década del siniestro vial que le costó la vida a Josefina Olensen.

El dolor de la pérdida llevó a Martín Olensen, padre de Josefina, a escribir un libro y componer una canción en homenaje a su hija. El libro se llama "Día 1, nacer después de la muerte de un hijo" del 2016 y la canción, titulada "Cuidame de tu ausencia", se presentó el miércoles 19 de octubre de 2016 en Bahía Blanca como parte de una campaña por la seguridad vial. La composición contó con la participación del rapero Matías Carrica, el Grupo Latidos, el coro del colegio Rosario Vera Peñaloza de Bahía Blanca, el bajo de Marcos López y la producción musical de Emmanuel Pacheco y de Estrellas Amarillas. La trágica pérdida de Josefina Olensen dejó una marca indeleble en la comunidad de Tandil y sigue siendo recordada a través de la música, las palabras y la lucha por la seguridad vial.

Vehículo luego del vuelco
Vehículo luego del vuelco

Lo más notorio del hecho es que un conductor que está preparado para correr carreras a alta velocidad se despite sólo en la calles. Y esto es más normal de lo que parece… correr en las calles es mucho más difícil que hacerlo en una pista de carrera… ya que la pista está preparada para eso mientras que la calle no. Sin embargo, muchos pilotos de carrera piensan que pueden hacerlo y para eso siempre es bueno recordar el hecho vial de Mike Hawthorn, quien siendo campeón de la fórmula uno (la categoría más importante de todas), se mata corriendo picadas por las avenidas de Inglaterra. Por lo que si se mata un corredor campeón de la fórmula uno, que le espera al resto de los corredores… en este caso Mateo Leunda no tendría porque ser diferente…

La tragedia que rodea a Josefina Olensen destaca una lamentable realidad, en muchos casos de accidentes automovilísticos, especialmente aquellos relacionados con el consumo de alcohol y la velocidad imprudente, los resultados pueden ser profundamente desiguales para los ocupantes del vehículo. La ironía de que el conductor, en este caso Mateo Leunda, haya sobrevivido mientras Josefina perdió la vida, es una triste realidad que refleja las consecuencias impredecibles y a menudo injustas de los accidentes viales. Subirse a un auto donde el conductor está alcoholizado, aunque el conductor es quien lleva la responsabilidad principal, los pasajeros también comparten la responsabilidad de su propia seguridad. Subirse a un vehículo sabiendo que el conductor está alcoholizado contribuye a poner en peligro la vida propia y la de los demás. Las estadísticas muestran que conducir bajo los efectos del alcohol es una de las principales causas de accidentes de tránsito. La probabilidad de colisiones y lesiones graves aumenta significativamente cuando el conductor ha consumido alcohol. La conducción bajo los efectos del alcohol no solo pone en riesgo la vida del conductor, sino también la de los pasajeros y otros usuarios de la vía pública. En lugar de subirse a un vehículo con un conductor alcoholizado, es fundamental buscar alternativas seguras. Esto puede incluir utilizar servicios de transporte público, taxis, servicios de viaje compartido, o designar a un conductor sobrio.

Hay que tener en cuenta, que subirse a un auto con cinco lugares siendo el sexto, también deja al descubierto que no hay un sistema de seguridad para el sexto pasajero, como cinturón de seguridad o el apoyacabezas, pero también con el espacio de la cabeza al techo dado que el sexto seguramente viaja a upa de otro. La probabilidad de sobrevivir a un accidente aumenta significativamente cuando se utiliza el cinturón de seguridad. Si el conductor está utilizando el cinturón mientras que los pasajeros no lo están, la diferencia en el resultado puede ser considerable. Es increíble la facilidad con la que las personas salen despedidas del vehículo cuando no tienen puesto el cinturón. Una vez despedida, la probabilidad de sobrevivir es del 50%, dado que en el aire, sólo puede caer de pies o cabeza… si cae de pie, sólo tiene heridas graves, pero si cae de cabeza, la fatalidad es segura dado que no hay fuerza en los brazos para evitarlo.

En esto hay una responsabilidad compartida del pasajero que se sube a un auto que no tiene lugar disponible, por lo que no se puede colocar el cinturón de seguridad y con un conductor alcoholizado.

La historia de Josefina destaca la importancia de concientizar sobre la responsabilidad al volante y la necesidad de medidas más estrictas para prevenir la conducción bajo la influencia del alcohol. Además, revela las deficiencias en el sistema judicial y las penas asociadas a este tipo de incidentes, donde los sobrevivientes, incluso siendo responsables, pueden no enfrentar consecuencias proporcionales a las vidas perdidas. Esta tragedia es un recordatorio doloroso de la necesidad de una conducción responsable, así como de la importancia de la justicia equitativa y medidas más efectivas para prevenir este tipo de accidentes.

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